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Carlos

Sebastián Pérez Gómez

Ganador del Premio Rodrigo de la Torre.

Categoría de Trabajos de albañilería y cantería

Sebastián Pérez Gómez es maestro albañil y está especializado en la talla de ladrillo de barro cocido. Fuentes de Andalucía, en la provincia de Sevilla, ha sido el telón de fondo de su formación y su desarrollo profesional. Sebastián comenzó a formarse en el oficio a una edad temprana bajo la tutela de su padre, José Pérez Gamero, conocido localmente como “el Sillero". Esta formación, basada en la práctica diaria a pie de obra junto a su padre y otros maestros albañiles, le permitió adquirir los conocimientos necesarios para acometer todo tipo de trabajos de albañilería.

 

Entre los conocimientos adquiridos, Sebastián se sintió especialmente atraído por aquellos relacionados con el arte del tallado de ladrillos de barro, un oficio que captó su interés por su potencial artístico y en el que se ha ido especializando con el paso de los años. El dominio de esta técnica le ha permitido llevar a cabo un gran número de obras, la mayor parte de ellas en Fuentes de Andalucía, tanto de nueva construcción como de restauración. También han sido fundamentales para su desarrollo profesional las obras que ha realizado junto al arquitecto ecijano Fernando Martín Sanjuán, ganador del Premio Rafael Manzano de Nueva Arquitectura Tradicional 2020. Gracias a esta asociación, Sebastián ha podido profundizar en el conocimiento del valioso patrimonio arquitectónico de la comarca de Écija. 

Para explicar la pasión que Sebastián siente por su oficio, es igualmente importante destacar la influencia que en su desarrollo ha tenido el rico entorno construido de su pueblo natal, especialmente las características portadas de ladrillo que jalonan sus calles. Algunas de estas portadas, muchas de las cuales son atribuidas a la renombrada familia de alarifes conocida como “Ruiz Florindo", son verdaderas obras maestras de la arquitectura tradicional andaluza. 

Entre las obras realizadas por Sebastián destacan las numerosas intervenciones realizadas en las fachadas de varias viviendas de Fuentes de Andalucía, donde ha sido el responsable del diseño y la incorporación de elementos ornamentales como pilastras, cornisas, frontones, pinjantes y estípites, todos elaborados con ladrillo de barro cocido tallado. También ha realizado importantes trabajos de restauración en construcciones históricas, como un gran palacete situado en la calle Lora del Río, donde ha restaurado una portada barroca y ha recuperado el esplendor original tanto de varios de sus patios como de una imponente torre que el paso del tiempo y la falta de mantenimiento habían deteriorado.

Manuel

Max Rutgers

Ganador del Premio en la categoría de Trabajos de carpintería

Max Rutgers, de origen holandés, se sintió atraído por el mundo de la madera desde una edad temprana. Su pasión por el arte, la escultura y el dibujo le llevaron en el año 1994 a formarse en Francia con los Compagnons du Devoir como carpintero de estructuras. Los Compagnons es una asociación francesa de artesanos cuyas raíces se remontan a la Edad Media. La formación que ofrecen incluye una etapa de formación itinerante, conocida como “Tour de Francia", donde los aprendices tienen la oportunidad de trabajar junto a diversos maestros artesanos. Este programa, que implica cambiar de lugar de trabajo aproximadamente cada seis meses, les permite familiarizarse con diversas tradiciones y tipos de trabajos. Para Max, esta experiencia marcó el inicio de un viaje tanto personal como profesional que continúa a día de hoy. 

En 2007, después de trabajar en diversos lugares de Europa, América y África, Max se instaló en el Alto Ampurdán gerundense, donde fundó su empresa, MaxMadera. Como carpintero especializado en la construcción de estructuras de madera, muchos de sus primeros encargos consistieron en la realización de porches y pequeñas estructuras de cubierta. Tras unos primeros años en los que realizó todo tipo de trabajos y pequeños encargos, pronto tuvo la oportunidad de acometer importantes trabajos de restauración en edificios patrimoniales y de construir o rehabilitar estructuras de madera de grandes viviendas y masías, así como otras más singulares. Max ha podido afrontar estos y muchos otros trabajos, como la talla de vigas o canecillos de madera, gracias a un profundo conocimiento de su oficio y de las técnicas tradicionales de carpintería.

Además de por carpinteros experimentados, su equipo está también formado por estudiantes en prácticas que buscan en su taller la oportunidad de realizar proyectos de carpintería estructural que requieran de un importante dominio manual y de técnicas de construcción artesanal. Es por esta razón por la que colabora habitualmente con los Compagnons du Devoir y acoge a jóvenes aprendices venidos de regiones muy diversas de Europa a los que ofrece una formación muy similar a la que él recibió durante sus años de formación como Compagnon.

A lo largo de las dos últimas décadas Max ha realizado en diversos lugares de Cataluña y en otras zonas de España importantes trabajos tanto de restauración como de obra nueva. Entre ellos puede destacarse la restauración del campanario de la iglesia de Sant Andreu de Serinyà; la cúpula de Mas Marroch; las jácenas y los cabios del Claustre dels Gats del Monasterio de Pedralbes; la rehabilitación completa de Can Buch; o la rehabilitación de la casa Casa Burés, donde se llevó a cabo la recuperación de 86 cabezas de vigas talladas, todas ellas diferentes.

Ubedíes

Julio Barbero Moreno

Ganador del Premio en la categoría de Acabados y otros trabajos de la construcción tradicional

Julio Barbero es un maestro artesano especializado en los revocos tradicionales de cal y, más específicamente, en los esgrafiados. Julio tiene su taller en Burgohondo, un pequeño pueblo de la provincia de Ávila donde vive desde hace más de cuatro décadas junto a su familia. Es precisamente en este paraje donde Julio y su equipo preparan la cal que después es empleada en fachadas y paramentos de toda la península. Los primeros contactos de Julio con este material se produjeron en su juventud, cuando, con el fin de ganarse la vida, pintaba o enjalbegaba paredes con pintura de cal. Fue algo después, en Barcelona, donde conoció al maestro pintor y estuquista Joan Campreciós, quien, descendiente de una larga saga de maestros estucadores, le enseñó gran parte de las posibilidades que ofrece la cal como material de construcción. También le enseñó cómo utilizar la cal en la ejecución de esgrafiados, técnica en la que Julio se terminó especializando con los años hasta convertirse en uno de los maestros más reconocidos del oficio que quedan en España. 

Gracias a la naturaleza itinerante de su empresa Julio ha podido recorrer durante los últimos treinta años toda la geografía española. Estos viajes le han brindado la oportunidad de familiarizarse con las diversas técnicas que son características del trabajo con cal en cada región del país, técnicas que ha terminado por integrar en muchas de sus obras. De esta manera ha incorporado elementos del esgrafiado segoviano, conocido por sus motivos geométricos y arabescos; ha adoptado en ocasiones la simplicidad de los lisos a la madrileña; ha explorado la complejidad del esgrafiado catalán, con su amplia gama de motivos, que incluye desde figuras humanas y animales hasta escenas de la vida cotidiana; y ha experimentado con los fingidos toledanos, que son revocos en los que se recrean fachadas de ladrillo u otros materiales, a modo de trampantojos.

Por lo general, el proceso de trabajo de Julio y su equipo se inicia con el apagado de la cal viva, producida a partir de algunas de las mejores canteras de España y Portugal. La continua hidratación del óxido cálcico en los depósitos que su empresa tiene en Burgohondo les permite trabajar siempre con morteros tradicionales de cal grasa de gran calidad, aquellos que hayan pasado al menos tres años almacenados. 

A lo largo de su extensa trayectoria profesional Julio ha intervenido en decenas de construcciones de toda España. Entre todos estos trabajos pueden destacarse los revocos exteriores del Palacio de Trénor, en Asturias; la intervención en el tramo elevado del Acueducto de Segovia; la rehabilitación del Castillo de Turégano, también en Segovia; las labores de rejuntado de piedra realizadas en la Puerta de Alcalá, en Madrid; o los numerosos esgrafiados y otros acabados de cal realizados en innumerables fachadas de edificios residenciales, tanto históricos como de obra nueva, en las ciudades de Ávila, Segovia y Madrid.

Tiznajo

Friedrich Bramsteidl

Ganador del Premio en la categoría de Trabajos del vidrio y el metal

Friedrich Bramsteidl nació en Austria en 1961, en el seno de una familia con una tradición de siete generaciones en el arte de la forja. Friedrich se inició en el oficio a una edad muy temprana junto a su padre y otros maestros herreros.

En búsqueda de nuevos horizontes profesionales y con la convicción de que España albergaba un rico legado del que aprender el oficio, Friedrich decidió trasladarse primero a Andalucía y después a Galicia. En el año 2001, de esta manera, creó su primer taller de forja artística en Bande, en la provincia de Orense, donde también impartió diversos cursos de iniciación a la forja tradicional. 

En 2006, tras varios años ejerciendo el oficio, Friedrich se mudó a Asturias, a Santa Eulalia de Oscos, donde quedó a cargo del Conjunto Etnográfico del Mazo de Mazonovo: un mazo del siglo XVIII en excelente estado de conservación que, tras su rehabilitación, se abrió al público. Friedrich se encargó desde un primer momento del mantenimiento y la conservación del mazo, a la vez que se formaba junto a algunos de los pocos herreros de mazo que aún quedaban vivos por aquel entonces. 

Durante las dos décadas en las que Friedrich ha estado al frente del mazo, no solo ha logrado mantenerlo en funcionamiento y ofrecer demostraciones diarias a un público cada vez más numeroso, sino que también ha incluido el mazo como parte esencial del proceso de fabricación de piezas de forja. Así, el Mazo de Mazonovo se ha convertido en el último mazo hidráulico en un taller de forja activo de toda la península ibérica.

Desde el año 2014, Friedrich y su equipo han llevado a cabo una gran cantidad de trabajos de forja –tanto de obra nueva como de restauración– en destacados edificios patrimoniales. Entre estos, cabe destacar el Palacio del Marqués de Santa Cruz en Castropol, el Palacio de Trénor en Figueras y el Palacio de las Torres de Donlebún en Barres. En cada uno de estos conjuntos han realizado una amplia gama de trabajos, lo que ha incluido diversos tipos de herrajes (bisagras, fallebas, pestillos, picaportes y cerrojos), la reconstrucción de una barandilla de escalera de tres pisos y otras de menor tamaño, y la elaboración de un gran número de rejas. Igualmente han diseñado y construido diversos modelos de sillas y lámparas. En la realización de todos estos elementos han utilizado técnicas de forja tradicional.

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